La Paloma está en el kilómetro 0 de la ruta 15, a la que se accede por la ruta 9, en el kilómetro 209. Es el balneario con mayor infraestructura turística del departamento y conocido internacionalmente por los surfistas, que llegan buscando su apropiado oleaje en las playas Anaconda y La Aguada.
Entre las ofertas de servicios cuenta con todos los establecimientos públicos - telecomunicaciones, agua potable, electricidad, Correos, etc., asistencia médica pública y privada, iglesia, Liga de Turismo, establecimientos hoteleros, cabañas y casas para alquiler, restaurantes, pizzerías, confiterías. Las posibilidades de entretenimientos van desde cine con tres salas de exposición simultánea, juegos electrónicos, numerosos boliches, juegos para niños, ferias de artesanías, hasta dos dependencias de Casinos del Estado abiertas todos los días de la temporada, en la misma avenida.
Tiene puerto de ultramar y pesquero. A la Terminal de ómnibus, arriban tres empresas que realizan recorridos regulares, diarios a Montevideo, otras tantas regionales y dos recorridos locales que van: uno hasta Playa Serena y el otro a La Pedrera.
El Parque Municipal Andresito, cuenta con áreas definidas para campamento, cabañas, parrilleros con mesas y bancos En un entorno parquizado con añosos pinos y vista al mar, se centralizan varias dependencias destinadas al quehacer cultural, deportivo y recreativo, en el que se destacan: Gimnasio, Estadio de Fútbol, Teatro de Verano - muy acogedor y en el que se presentan permanentes espectáculos en vivo, Biblioteca y Centro Cultural que, durante la temporada, diariamente ofrece actividades recreativo - culturales.
Uno de sus principales encantos son sus playas, cada una con diferente personalidad: las hay mansas - como la de la Bahía, frente a la Isla de la Tuna, y bravas como Anaconda. Algunas de ellas presentan peculiaridades: en La Balconada, es hábito crepuscular el aplaudir al astro rey, en El Cabito, frecuentemente se avistan ejemplares de ballena Franca Austral. Los Botes merece un capítulo especial: es atractiva por la actividad de sus pescadores artesanales que, se hacen a la mar bajo la protección del "Cristo de Lucho", peculiar escultura realizada por el artista pescador, Alfredo "Lucho" Maurente. Desde el puerto pesquero al este, se extiende un collar de playas igualmente fascinante: La Aguada, Costa Azul, Antoniópolis y Arachania.
Un paseo recomendable es al Faro, cuya escalera de 150 peldaños en espiral, lleva a su cima, a disfrutar del bellísimo panorama que ofrece. Con trágico nacimiento - su torre original de 30 metros se derrumbó y mató a 17 obreros -, fue inaugurado en 1874. Mudos testigos de aquel comienzo, se ubican a cada lado del Faro, las ruinas de aquella torreta original, y el único cementerio existente en el balneario, donde permanecen los restos de aquellos trabajadores. En los entornos del Faro, se puede apreciar la edificación de "La Paloma vieja", primer población del balneario. También existe allí desde el Año 2005 el Reloj Solar más alto del Mundo, es un paseo imperdible. La visita al pintoresco esqueleto de su vieja Estación de Ferrocarril, despierta cierta nostalgia. De enternecedora belleza, habla de otros tiempos y su forma de comunicación y comercio, constituyéndose en una reliquia por ser la única existente sobre el Océano Atlántico. Estuvo muy relacionada con el puerto, en el que permanece otro esqueleto: el de una de las fábricas procesadoras de pescado de mayor porte del país. Hoy, uno de los atractivos del puerto es el arribo de las barcazas de los pescadores artesanales. Se incrementa con la presencia de lobos que reclaman su alimento nadando en los alrededores, en ocasiones acompañados también por pingüinos.




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